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DICIEMBRE ME GUSTÓ PA’QUE TE VAYAS… OTRA VEZ.

“Dios es tan sabio, que cuando empiezan a salir las arrugas, comenzamos a perder la vista… de ese modo, sigues contemplando bellamente en todo su esplendor al ser amado…”


---¡Ya me tienen hasta la madre con su cancioncita…!

---¿Cuál cancioncita…?

---Esa que ni sé quién la escribió, pero apenas llega diciembre y ya la empiezas a escuchar por todos lados… “Diciembre me gustó pa’ que te vayas…” ¡carajo, ya cámbienle! No sé por qué les gusta justamente cantarla en esta época…

---Pues será tal vez porque José Alfredo enmarca aquí el final de los amores en el final del año… Una alegoría muy acertada, me parece…

---¿José Alfredo Jiménez…? A poco él la escribió…

---Así es… el mismísimo “San José Alfredo” como le dicen en el ámbito mariachero…

---No, pues… la verdad es que es una gran canción… con razón la cantan cada diciembre…

---¡jajajajajaja ahora resulta que siempre sí tienen razón en cantarla nomás porque supiste que es de José Alfredo…! Ora sí me hiciste reír jajajajaja…


“Acaba de una vez… de un solo gooolpeeee… por qué quieres matarme poco a pooocoooo…Si va a llegar el día en que me abandoneeees… prefiero corazón que sea esta nooooocheeee…”


Y los brindis vienen y van… la nostalgia acumulada a lo largo de tres años imposibilitados de convivir sin riesgo, la tristeza por los seres queridos que se llevó la pandemia… La época, otrora reflexiva alrededor de la paz y hoy en día alrededor de la violencia que aqueja al mundo entero, me hace recordar aquel experimento de los Psicólogos hacinando en una jaula los ratoncitos para observar su conducta como escala a medida que el hacinamiento es mayor… Verdaderamente terminan matándose unos a otros porque no hay comida, no hay agua, no hay espacio para convivir relajadamente… Los ratones son motivo de estudio de los Psicólogos porque su conducta es sumamente parecida… Y vemos que la Tierra ya no aguanta más el deterioro por la sobrepoblación y ante la carencia, cual si fuéramos ratas de laboratorio, despierta la violencia en todos los rincones del mundo… Por eso, ahora, la canción Amarga Navidad, de José Alfredo Jiménez, se envuelve en un sentir apocalíptico además del sentimiento de abandono amoroso…


“Diciembre me gustó pa’ que te vaaaayaaaas… que sea tu cruel adioooos mi navidaaaad… no quiero comenzaaaar el aaaaño nuevooo… con este mismo amooooor que me hace taaaanto maaaal…”


Ahora, la nostalgia por los amores, es algo distinto… ¿cuántos amores habrán sido separados de manera definitivamente por la partida hacia el eterno oriente…? ¿cuántos otros no habrán podido culminar en los planes de festejar la navidad compartiendo villancicos ante la imposibilidad de convertirse en pareja porque la vida no les dio tiempo para ello…? Definitivamente este Diciembre tiene un sentimiento melancólico distinto… Este Diciembre, para muchos, no será posible poner el arbolito y el nacimiento junto a su amor… Y cada esferita, cada figura del mexicanísimo nacimiento, irá impregnada del llanto en solitario evocando los diciembres anteriores con su presencia cuando ella, o él en su caso, comentaban algo relativo a lo bello que se miraban los adornos navideños o simplemente la paz que dejaban comúnmente estas épocas y que sin él o sin ella, jamás volverán a ser iguales… De pronto un dolor sordo, por utilizar un recurso alegórico, nos envuelve y viajamos en la luz de alguna velita de adviento como los cerillos del cuento de Hans Christian Andersen en La Niña de los Fósforos… Las mismas flores de nochebuena, la flor de pascua, regalo de México para el mundo, parece llevar sus brácteas rojas hacia abajo como una especie de sonrisa melancólica… todo parece cubrirse de nostalgia… Claro que, las edades, además de la pandemia, nos obligan a que los adioses finales se den con mayor frecuencia cada vez… De pronto nos encontramos con amigos, con compañeros a quienes dejamos de ver años ha y el deterioro es evidente… La pregunta es inevitable “¿me mirarán de la misma manera, en el mismo desgaste de los años…?” Una vez, la mujer que amo me dijo: “Dios es tan sabio, que cuando empiezan a salir las arrugas, comenzamos a perder la vista… de ese modo, sigues contemplando bellamente en todo su esplendor al ser amado…” No puedo evitar recordarlo siempre, ni quiero… Sabias palabras que repiquetean en el corazón más que en la mente…


“y ya despueeeees… que pasen muuuchas cosaaaas, que estés arrepentiiiidaaaaa… que tengas muuuucho miedoooo…vas a sabeeeer, que aquello queeee dejaaaaste… fue lo que máaaaaaaas quisisteeeee… pero ya no haaaay remeeeedioooooo…”


La esperanza muere al último… Es uno de los axiomas favoritos de nosotros los mexicanos… Yo me atrevería a decir que… la esperanza nunca muere… Así, siempre es bello pensar que un día… un día… de la manera que fuere… nos volveremos a encontrar… ¿cree usted en la vida después de la vida…? Si no lo cree, pues encienda un fósforo como la niña que murió congelada entre la fantasía que le traían las pequeñas flamas de las cerillas que encendía una a una y vuele… como la niña de los fósforos vuele hasta donde quiera volar… En la poesía el vuelo es infinito e infinitamente posible no importa lo absurdo o increíble que pudiera llegar a considerarse… Y la poesía, la poesía es la emoción más bella e intensa que se desprende del alma… de aquel lugar en donde se cobijan uno a uno todos los sueños, todos los sentires y algunos de los pensares… por un momento conviértase en poeta sin temor al ridículo y utilice toda alegoría y metáfora… así, vuele hasta aquel lugar del universo donde todo se hace posible… De pronto, cuando menos lo espere, se dará cuenta de que pudo viajar a esa dimensión donde todo, inclusive la vida más allá de la vida, se convierte en verdad y volverá a brotar una sonrisa desde su corazón pensando que un día… “no sé dónde, no sé cuándo, pero volveremos a encontrarnos… lo sé…” así dice la canción que me atreví a escribir pensando que nada termina, nada principia, que todo ha sido escrito por el cielo con la bella intención de permitirnos soñar… soñar todo lo convierte en verdadero… “¡venga, mire, acérquese a la raya y crea en la magia de lo que este merolico de la esperanza le dice… aprrrrrrr acérquese y sueñe, no deje de soñar jamás porque soñar nos hará volar hasta donde haya que hacerlo… no desperdicie la oportunidad de creer en las palabras de su merolico favorito…!” soñar es la oportunidad de decir en vez de “Diciembre me gustó pa’ que te vayas…” volar sobre el lomo de otra canción diciendo:


“Yo no sé dónde ni cuándo será… /pero sé que algún día volveremos a vernos, lo sé… /yo te quiero pedir, no dejes de sonreír, /como siempre lo hiciste, inundando de luz mi vivir… /No le digas adiós al amor de los dos, sólo dile que no tardaré… /que te reencontraré nuevamente en la luna…/ o en alguna canción… /porque yo no sé dónde ni cuándo será…/ pero sé que algún día volveremos a vernos… lo sé.”


---Entonces ¿ya no te gustó la de José Alfredo… ya no la quieres cantar?

---¡ah qué la canción… pues ¿no que ya te tenían harto con la misma cantaleta cada diciembre y que ya le cambiaran a la cancioncita…?

---No, bueno, pero es que siendo de José Alfredo pues cambia… ¿quién escribió esta otra?

---Yo… así que el reclamo se hace en mi buzón de tres en tres y de cinco a seis jajajajaja…

---No, pos así también ya cambia… pero siquiera dime ¿dónde la puedo escuchar… ya la grabaste…? O me la vas a cantar al oído jajajajajaja

---¡sacarrácate de aquí… claro que ya la grabé! La puedes escuchar en todas las llamadas plataformas, spotyfy, apple music, youtube etc… pones buscar “Volveremos a encontrarnos Alberto Angel El Cuervo” y la encuentras… por ejemplo aquí, en este enlace de youtube: https://youtu.be/PHYebqYojt4

---prometido, en noche buena no va a faltar y ahorita mismo la bajo…


albertorafaelbustillosalamilla

Alberto Ángel El Cuervo

México-Tenochtitlan, entre la nostalgia el ensueño esperanzado en la vida más allá de la vida…


 

Alberto Ángel El Cuervo

Nanchital, Veracruz. Mex.

Autor, Pintor, Compositor, Cantante, Intérprete.

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